Ante la pandemia del COVID-19: Organización para prevenir y enfrentar; Lucha para exigir salud digna y estatal.

A inicios de marzo se da a conocer el primer caso positivo para Covid-19 en Chile, un hecho esperado considerando la propagación que ha tenido a nivel mundial. Esta situación viene a poner a prueba aspectos como: el “mejor sistema de salud del Mundo”, las medidas emanadas desde el gobierno, el modelo político-económico y las relaciones sociales. Y es que, si bien se ha comentado que la mortalidad del virus es baja (3% en promedio), casos como el surcoreano (0,8%) o el italiano (6%) nos demuestran que este aspecto no depende solo de la patogenicidad del microorganismo sino también de las características demográficas, económicas, sociales y culturales que estructuran la capacidad de respuesta de todo el sistema.

UN SISTEMA DE SALUD PÚBLICO PRECARIZADO Y COLAPSADO

La salud en nuestro país es desigual, por un lado tenemos una red pública altamente precarizada. Este sistema público convive a diario con la falta de insumos, infraestructura y personal, lo que se traduce en  “hospitalizaciones” en sillas y camillas en los pasillos, personas que esperan más de doce horas en las urgencias para ser hospitalizados, hasta situaciones extremas como fue la cirugía realizada a la luz de linternas de celulares. Actualmente por día hay 600 personas que esperan una cama para ser hospitalizadas en algún lugar del país, lo que aumenta drásticamente en invierno donde casi mil personas quedan en espera. Por otro lado, está la salud privada y de FFAA, en una situación privilegiada, ya que poseen recursos suficientes y camas vacías listas para ser ocupadas por quienes puedan pagar directamente o a la espera de ser arrendadas al Estado en una situación de crisis (por un precio superior al real), desviando fondos públicos al privado.

Lo anterior es preocupante si se tiene en cuenta las características de la población más vulnerable al contagio e infección grave por Covid-19. Estando dentro de este grupo de riesgo las personas mayores de 65 años, que además poseen una alta carga de enfermedades crónicas y que, en su mayoría, viven en condiciones de vida deficitarias y con un alto empobrecimiento y son quienes precisamente se atienden en esta precarizada  salud pública.

Todo lo antes mencionado es una demostración material de que la salud no puede ser un negocio y deja en evidencia la necesidad urgente de tener un sistema de salud estatal, universal, gratuito y digno. Para avanzar en esta demanda, proponemos:

Eliminar las ISAPRES para mancomunar los ingresos del sistema y distribuir los riesgos y así velar de forma solidaria por la salud de toda la población.

Expropiar los servicios de hospitalización y unidades de pacientes críticos de las clínicas privadas, para aumentar la capacidad de la red y garantizar el acceso a todas las personas, más aún en tiempos de crisis sanitaria.

Fortalecer la Atención Primaria de salud en su rol de prevención y pesquisa precoz, implementando la toma de exámenes rápidos de detección del Covid-19; un plan de contingencia para la administración ordenada de vacunas contra la influenza; y reforzar la educación en medidas de prevención en la población general, el seguimiento a la población de riesgo y en cuarentena. Además, generar un plan de acción para aquellos casos detectados, donde se establezcan licencias médicas, medicamentos asegurados y atención oportuna, tanto para ellos y como para las personas que han tenido contacto.

– Es fundamental que todos los centros de salud cuenten con un catastro de personas mayores, enfermos crónicos y población de riesgo, para que no salgan de casa y se les puedan hacer llegar insumos y atenciones requeridas.

Todas estas medidas van en dirección de poder cristalizar un sistema de salud que encarne los principios de salud digna para todas las personas.

FALTA DE CONDUCCIÓN FRENTE A LA EMERGENCIA

Es evidente que el gobierno no ha sabido direccionar las medidas de prevención, contención y manejo de la pandemia y mucho menos ha transmitido calma a la población, por el contrario, ha realizado medidas erráticas y contradictorias, inclusive dando recomendaciones sin fundamento científico, como el uso de mascarillas en el transporte público, por lo que su actuar genera más dudas que certezas en las personas.

Desde el Estallido Social, el Gobierno y el Ministerio de Salud se encuentran totalmente deslegitimados, sin autoridad ni capacidad de organizar una respuesta integral, firme y decidida que permita priorizar las medidas sanitarias necesarias, aunque ellas impliquen confrontar el interés de las grandes empresas y los pilares del modelo.

Frente a esta falta de altura de miras, y para no seguir el dramático ascenso de casos que nos podrían poner en un escenario peor que el Italiano, creemos fundamental:

  • Renovar los liderazgos del MINSAL ante la emergencia, con integrantes de la comunidad científica y de la salud pública que no tengan conflictos de interés con el mundo empresarial y puedan estar a la altura de resguardar la vida de la mayoría.
  • Que el Gobierno decrete cuarentena efectiva cerrando los centros comerciales, recreacionales y aquellos recintos que no sean de vital importancia para el funcionamiento de la ciudad.

Debemos ser claros que no se trata solo de falta de conducción, nos encontramos frente a un sistema de salud perfecto para el negocio pero pésimo para proteger la salud y vida de todos, por lo que urge cambiarlo.

Hay que tener presente que estas medidas no serán suficientes si no transformamos nuestra capacidad de cuidarnos unos a otros. Porque frente a la mezquindad de quienes hoy acaparan la vida, el pueblo resiste gracias a la solidaridad que históricamente ha aprendido a desarrollar. 

EL MODELO EN CONTRADICCIÓN CON LA VIDA

El modelo capitalista neoliberal, basado en la acumulación de riquezas en manos de unos pocos a costa del trabajo de todas y todos, bajo la bandera de la “libertad de mercado”, en situaciones de crisis como ésta, saca a relucir de manera más notoria todas sus contradicciones.

Vemos que en los llamados a quedarse en casa no se consideran las consecuencias que trae para las y los trabajadores precarizados, informales o endeudados, esto demuestra que el sistema de trabajo chileno tiene a la gente viviendo el día a día, vulnerables ante un patrón que solo vela por los números azules de su cuenta, o dependientes de actividades económicas frágiles, donde un día de trabajo marca la diferencia. Por esto, con la cuarentena se presentan dificultades en el reajuste familiar, debido a que cuando los infantes, niñas y jóvenes deben quedarse en el hogar, para quienes trabajan se genera la disyuntiva entre cuidado de sus familiares o llevar el sustento económico.

Junto con ello hemos visto el acaparamiento y especulación con artículos de higiene, como mascarillas, alcohol gel y alimentos, en esta situación los más privilegiados se enriquecen a costa de las necesidades de los demás, llegando a ofertar elementos a un precio ridículo o a vaciar las estanterías solo pensando en su interés y/o negocio individual.

Por ello es necesario:

  • Que la organización sindical haga un llamado a paralización o medidas de teletrabajo sin afectar el ingreso de los hogares ni la seguridad de los trabajadores.
  • Asegurar un ingreso básico para quienes se queden sin trabajo o dependen de las actividades informales más afectadas.
  • Exigir que el Estado se haga cargo de la compra a precio justo y la distribución de insumos críticos a través de diversas plataformas, teniendo en cuenta las medidas de distanciamiento social.
DISTANCIAMIENTO SOCIAL CON PENSAMIENTO COLECTIVO

Hoy en día enfrentamos un escenario en el que la organización debe ponerse a prueba como hábito y lógica, siendo más necesario que nunca informarnos desde sitios fidedignos y relacionarnos como trabajadores y pobladores para velar por el cuidado de los nuestros. Para así poder romper con los antivalores del modelo como el  individualismo y egoísmo, que se hacen presentes al especular y acaparar mercadería, y terminar con la competencia y consumismo.

Es urgente y necesario mantener las medidas de prevención y distanciamiento social para lograr frenar el aumento de contagios y alcanzar un aplanamiento en la curva de infectados y así evitar que nuestro sistema de salud pública precarizado sucumba de cara a las necesidades de nuestra gente. 

En este contexto sólo el pensamiento solidario nos protegerá, ya que la salud es un acto colectivo, que se sostiene en la medida que nos cuidemos y cuidemos a quienes requieran de nosotros

MEDIDAS PREVENTIVAS

Dado que sabemos que la lucha es larga, además de las medidas anunciadas más arriba. Como profesionales ConVocación hacemos un llamado a conocer los siguientes aspectos vinculados al Covid-19, que fueron definidos por la Organización Mundial de la Salud:

  • Signos y síntomas: Triada de fiebre alta sobre 38°, tos seca y dificultades respiratorias. Además se pueden presentar malestar general dolor de garganta y congestión nasal. Importante poder saber si hubo contacto con personas que hayan viajado a otros países o hayan estado en el aeropuerto. 
  • Lavado de manos con agua y jabón frecuentemente, o usando desinfectante a base de alcohol si las manos se ven visiblemente limpias. Cada cuatro usos de alcohol gel debe existir un lavado de manos con agua y jabón.
  • Al estornudar o toser cubra la boca y nariz con un pañuelo desechable y elimínelo, o sobre el pliegue del codo.
  • Evite tocarse la cara, en especial ojos, nariz y boca, más aún si no se ha lavado las manos.
  • Evite conglomeraciones de gente o espacios públicos. No asista a centros comerciales, patios de comidas, lugares de entretención, entre otros.
  • Se recomienda ventilar el hogar, y realizar aseo limpiando, en lo posible, superficies con cloro.
  • El uso de mascarilla se recomienda en personas que cuidan a alguien con síntomas y  en personas que presenten síntomas, sin embargo se pide que estás últimas se mantengan aisladas.
  • Mantener la calma y compartir la información es necesario para disminuir la ansiedad, mejorar la comunicación y utilizar de mejor forma de los recursos disponibles,

En tiempos de crisis debemos volver a pensar desde la solidaridad, la justicia y lo humano, debemos poner a disposición nuestros conocimientos técnicos, capacidades organizativas y pensamiento colectivo para que la superación de ésta nos permita construir una nueva y mejor sociedad.

¡ Por una salud digna y estatal: A organizarnos para luchar; A luchar para transformar!

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